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Nicole Martín Medina

Gestora Cultural – Abogada/MBA

El Rey Pentagrama

y el ejercito de símbolos musicales

Analogía al “Cuento del Rey Punto” (autor desconocido)

 

Nicole Martín Medina - El Rey Pentagrama

En el país de los símbolos musicales vivía hace mucho tiempo un rey sabio y justo, que se llamaba rey Pentagrama. En este país, todos los súbditos estaban muy bien organizados debido a la gran sabiduría del rey. Él sabía perfectamente cómo ubicar a su pueblo para que cada uno pudiera florecer en todo su esplendor a la vez que sustentaba a la comunidad del reino en las batallas de composición.

REY PENTAGRAMA: “Hola, soy el Rey Pentagrama, el que agrupa con coherencia todos los símbolos musicales para formar frases musicales y el que agrupa estas para formar las obras que existen en mi reino. Las obras pueden ser oratorios, sinfonías, réquiems, óperas, canciones y un sinfín de géneros. Lo importante es que mis súbditos sean fieles a las responsabilidades que se les han atribuido y que las conozcan plenamente”.

(Tocan en la puerta del palacio).

REY PENTAGRAMA: “¡Que entren!”.

CAPITÁN GENERAL BARRA SIMPLE (con voz firme y enérgica): “Aquí estoy, mi rey, su capitán general del ejército, a sus órdenes”.

REY PENTAGRAMA: “Te he llamado para saber las últimas noticias sobre mi ejército. ¿Está todo en orden, mi general?”.

CAPITÁN GENERAL BARRA SIMPLE: “Majestad, la misión que me ha encomendado se presenta bastante difícil. Siempre estoy luchando a capa y espada, pero, lamentablemente, no puedo confirmarle que no haya moros en la costa. Cuando las notas tratan de desordenarse, las separo en compases, pero, tengo una gran duda, mi señor”.

REY PENTAGRAMA: “¡Habla sin demora, mi general! ¿Qué duda te atormenta?”.

CAPITÁN GENERAL BARRA SIMPLE (con voz grave): “Mi rey, ¿cuántas notas puedo agrupar como máximo en un compás? Es que a veces no se llevan bien y causan disturbios entre los soldados. De esta forma es imposible componer una obra”.

REY PENTAGRAMA: “Mi general, eso es competencia del teniente general Tiempo y Compás”.

CAPITÁN GENERAL BARRA SIMPLE: “¿Quiere que lo llame, majestad?”.

REY PENTAGRAMA: “Por supuesto, ahora mismo”.

(El rey hace un gesto para que dejen pasar al teniente general. Golpean en la puerta. El teniente general entra con una reverencia saludando al rey).

TENIENTE GENERAL TIEMPO Y COMPÁS (con firmeza y seriedad): “Mi rey, ¿me ha llamado?”.

REY PENTAGRAMA: “Sí. Te ruego le expliques al capitán general Barra Simple cuál es exactamente tu función en el ejército, las obligaciones que te encargué atender a ti personalmente”.

TENIENTE GENERAL TIEMPO Y COMPÁS: “Con la venia, su majestad. Me encargo del quebrado que marca el tiempo y establezco el número de pulsos que corresponden, en cada caso, a un compás formando así una unidad”.

(Golpean nuevamente en la puerta).

REY PENTAGRAMA: “Adelante”.

(Entra el coronel Silencio).

REY PENTAGRAMA: “Vaya, mi coronel. Traes muy mala cara. ¿Qué ha pasado en la batalla de composición?”.

CORONEL SILENCIO: “Mi rey, mi encargo es evitar que las notas caminen amontonadas, pero todo son problemas. Muchas veces no saben a dónde dirigirse. Lo hago con mucha diligencia, con la ayuda de todos mis compañeros Silencio Redonda, Silencio Negra, Silencio Corchea, Silencio Semicorchea y todos los otros, pero ya no sé qué hacer”.

REY PENTAGRAMA: “Mi coronel, entiendo que debemos acudir a la primera ministra Ligadura. Ella seguramente sabrá qué hacer”.

(Golpean en la puerta. Se abre y entra la señora primera ministra Ligadura, saluda a todos los presentes y realiza una profunda reverencia ante su majestad el rey).

REY PENTAGRAMA: “Levántate, mi ministra, y sé muy bienvenida. La he hecho llamar porque tenemos un grave inconveniente con las notas. Nuestro capitán general Barra Simple hace una gran labor uniendo las notas en compases y el teniente general Tiempo y Compás le presta todo su apoyo para mantenerlas en fila. Pero el compañero coronel Silencio informa de un mayor desafío a la hora de mantener las notas en orden. Parece que las notas están apelotonadas, aglutinadas o, incluso a veces, demasiado separadas. ¿Tiene una solución para este problema?”.

PRIMERA MINISTRA LIGADURA: “Majestad, me siento honrada por su confianza. Como mi labor es indicar la unidad entre dos o más notas, recomendaría nombrar diferentes secretarios bajo mis órdenes para indicar ligaduras de expresión, ligaduras de fraseo, legados, glissandos, arpegios, etc. Entiendo que, en este caso, las indicaciones a las notas quedarían mucho más claras. De esta forma les podemos prestar apoyo y evidenciamos exactamente su estado. Con la venia, su majestad, tengo unos súbditos del reino que están bien preparados para este cometido”.

REY PENTAGRAMA: “Tiene mi autorización, primera ministra Ligadura”.

(La primera ministra Ligadura se da la vuelta y sale del palacio en busca de los nuevos secretarios. Mientras tanto, tocan de nuevo en el portal. Entra el sargento mayor Armadura).

SARGENTO MAYOR ARMADURA: “Pido disculpas, mi rey, por la intromisión. He oído que el ejército tiene un dilema con la ordenación de las notas. Si me lo permite, quisiera alegar algunos detalles”.

REY PENTAGRAMA: “Es muy bienvenido, sargento mayor. Hable sin temor”.

SARGENTO MAYOR ARMADURA: “Mi rey, las aglutinaciones de las notas tienen que ver con que no siempre atienden a las indicaciones mías. No están bien informadas de que soy yo quien les indica las alteraciones en cada línea o el espacio del pentagrama. Por ende, eso afecta al trabajo de los compañeros capitán general Barra Simple y teniente general Tiempo y Compás. Mi ejército de sostenidos y bemoles a veces tiene que realizar una labor fatigante porque las notas se juntan todas en la misma línea. Entiendo las plegarias de la primera ministra”.

REY PENTAGRAMA: “¿Y qué propone para solucionar todo este tumulto?”.

(Se abre la puerta y vuelve a entrar la primera ministra Ligadura con varios secretarios ligaduras que hacen una reverencia al entrar).

PRIMERA MINISTRA LIGADURA: “Mi rey, estoy de vuelta con los nuevos soldados. Les presento al regimiento de las ligaduras. Veo que también el hermano sargento mayor Armadura se ha unido a la audiencia”.

SARGENTO MAYOR ARMADURA: “Estimada señora primera ministra, si usted faltara, nuestro trabajo no tendría sentido. Tiene toda mi comprensión en el asunto que estamos tratando aquí”.

PRIMERA MINISTRA LIGADURA: “Es usted muy amable, pero entiendo que habíamos acordado tutearnos la última vez que nos vimos en batalla. Me han comentado que las notas no atienden a tus alteraciones. ¿Has pensado en contratar algunos secretarios becuadros para tratar de solucionar esta dificultad?”.

SARGENTO MAYOR ARMADURA: “Mi rey, justo iba a decirlo. Entiendo que es imprescindible disponer de, al menos, algunos becuadros para mejorar el funcionamiento del regimiento de alteraciones”.

REY PENTAGRAMA: “¿Tendremos la suficiente liquidez en las arcas del reino para afrontar este gasto extra? Debemos aclarar esta pregunta ahora mismo. Que llamen a mi tesorero de inmediato”.

(En ese mismo momento anuncian al tesorero Calderón. El tesorero Calderón entra con veneración en los ojos y se acerca al trono del Rey).

TESORERO CALDERÓN (con una voz muy dulce): “Su majestad, ¿me ha llamado?”.

REY PENTAGRAMA: “Si, tesorero. En esta reunión se nos está planteando una cuestión sobre la liquidez en las arcas del reino. Dime, ¿tenemos suficiente doblones o monedas de oro para poder contratar unos cuantos secretarios bemoles para el regimiento del Sargento Mayor Armadura?”.

TESORERO CALDERÓN: “Pero mi rey, ¡como si no supiera que mi especialidad es estirar todo en el tiempo! Por tanto, también sé estirar las monedas del reino. Habrá de sobra, su majestad”.

REY PENTAGRAMA: “Me alegra oír eso, mi fiel tesorero. Ve y busca los secretarios del sargento Mayor”.

(En este momento se abre el portal del palacio de nuevo, pero en esta ocasión, de forma algo brusca, entran unos soldados muy jóvenes. Entran sin mantener la formación militar correcta y sin la obligatoria reverencia de respeto frente a la corte).

TESORERO CALDERÓN: “¡Por Dios! ¡Staccato, Tenuto, Pizzicato, Marcato y Acento, ¡pónganse en fila! ¡En seguida! ¡Es una orden! Pero ¿cómo pueden faltarle al respeto a nuestro amado y querido rey?”.

(Se dirige al rey y sigue).

TESORERO CALDERÓN: “Pido disculpas, majestad. Mis contables todavía son jóvenes y olvidan a veces el protocolo de la corte del reino. Pero puedo asegurarle que hacen una muy buena labor indicando la forma de interpretar una nota dentro de una frase o pasaje. No volverá a ocurrir”.

(Vuelve a dirigirse otra vez a los contables).

TESORERO CALDERÓN: “Y ustedes… ¡fuera!”.

REY PENTAGRAMA: “Mi muy estimado tesorero, no se lo tendré en cuenta, sabiendo que eres tú quien los está educando y formando, no me cabe duda de que serán grandes soldados del reino en un futuro. Por tanto, mis apreciados oficiales, ¿podemos concluir que hemos solucionado los problemas de aglomeración de notas?”.

CORONEL SILENCIO: “Entiendo que sí. ¿Ratifican esto vuestras mercedes?

CAPITÁN GENERAL BARRA SIMPLE: “Mi señor, sostengo la opinión del hermano coronel. Sin embargo, lamento tener que comentarle otro detalle. La semana pasada me percaté de que el regimiento de adornos se siente infravalorado entre todos los grupos militares del reino. Como no tienen implicación directa en la formación de filas de las notas se han visto muchas veces ignorados y se han formado tumultos entre ellos, pues no les está permitido dirigirse directamente a su majestad. Entiendo que sería de bien hacer atenderlos, tal vez mediante una audiencia a su consejo, si usted, mi rey, así lo desea”.

REY PENTAGRAMA: “Capitán, le estoy muy agradecido por esta valiosa información. En mi reino no debe haber soldado descontento, y menos aún despreciado, si se encarga de la difícil labor de modificar el patrón de alturas de las notas individuales. Es cierto que los soldados de adorno no entran directamente en batalla, pero sin ellos la música tampoco sería lo que debe ser. Primera ministra, llame al consejo de adornos. Quiero hablar también con ellos antes de dar por concluido esta audiencia”.

PRIMERA MINISTRA LIGADURA: “A sus órdenes, su majestad”.

(Lo dice y sale sin cerrar la puerta para volver después de solo unos pocos minutos con cuatro personajes de curiosa forma).

PRIMERA MINISTRA LIGADURA: “Majestad, los soldados Trino, Mordente, Grupeto y Apoyatura”.

REY PENTAGRAMA: “Adelante, soldados. Hablad. Me han comentado sus preocupaciones”.

TRINO: “Mi rey, disculpad mi torpeza. Es la primera audiencia que me han concedido en palacio. Desconozco el protocolo en la corte”.

MORDENTE: “Trino, déjate de boberías. Es el rey y nos tiene que escuchar. Señor, nuestros compañeros quieren ser reconocidos como soldados igual que todos los otros. Desean tener un sargento mayor propio que esté autorizado a hablar con usted”.

REY PENTAGRAMA: “¡Pero qué curiosa ley es esa que les impide dirigirse a mí! ¿Quién ha firmado esta ridícula ley?”.

APOYATURA (midamente con voz baja): “Usted mismo, majestad”.

REY PENTAGRAMA (sorprendido, pero no enfadado): “¿Yo? ¿El rey? ¿Yo mismo he firmado una ley que les prohíbe a mis soldados hablar conmigo en audiencia? No puedo creerlo. Lo retiro y ordeno lo contario. Soy el Rey. Que se prepare una nueva ley que otorgue a los soldados de adorno el mismo estatus que los otros soldados nombrando los oficiales militares correspondientes. Dixi”.

TRINO: “Es usted muy amable, señor. Le garantizo que seremos aún más diligentes al alterar las notas. En mi caso continuaré alterándolas de forma rápida a través del siguiente tono o semitono más alto. El soldado Mordente seguirá haciéndose cargo de las inserciones cortas hacía arriba y hacia abajo. Y la Apoyatura mejorará aún más sus diligencias a la hora de incluir las notas de gracia en la nota principal. Le estamos muy agradecidos, mi rey. ¿A que sí?”.

(Trino se dirige a Mordente, Grupeto y Apoyatura, pero no le prestan atención. Están mirando a otro lado).

TRINO: “¡Les he preguntado algo! ¡Grupeto, Mordente, Apoyatura! ¡Contesten!”.

GRUPETO (desgarbado): “Disculpe, señor. Sí, sí, estamos muy contentos y trabajaremos aún más. Es eso lo que tenía que responder, ¿no?”.

(Trino le da una bofetada y hace un gesto indicando que hagan una reverencia para poder salir).

TRINO (halagador): “Santa paciencia hay que tener con vosotros tres. Saludad e idos antes de que me salga el genio. Mi rey, es usted muy amable. Es usted muy bondadoso. El mejor rey que el reino ha tenido jamás”.

(El consejo de adornos sale de la sala. Trino sigue todavía en la sala de tronos).

REY PENTAGRAMA: “Ya ésta bien. Deja de ser tan repipi y vete ya. Está aprobada vuestra solicitud”.

(Trino se inclina muy profundamente y, aún inclinado, camina hacia atrás en dirección a la salida de la sala).

REY PENTAGRAMA: “¿Podemos dar por finalizado la audiencia? ¿Estamos ahora en condiciones óptimas para mantener el orden y coherencia en todas las obras musicales de nuestro reino?”.

PRIMERA MINISTRA LIGADURA: “Sí, señor. Con la venia, llamo al cabo mayor Barra Final para dar por concluido el trabajo. ¡Cabo mayor! ¡Cabo mayor!”.

 (Entra el Cabo Mayor Barra Final, un personaje bien delgado y alto).

CABO MAYOR BARRA FINAL: “En el nombre del rey del país de los símbolos musicales, doy por concluida esta audiencia real. Que se desaloje la sala. Cerrando puertas. Su majestad, ¿puedo hacer algo más por mi rey?”.

REY PENTAGRAMA (con voz baja e intriga): “No, mi fiel servidor. Con tal de librarme de estos oficiales por hoy, estoy complacido. Imagínese que ahora también viniera el regimiento de la dinámica, todos estos pianos, pianísimos, fuertes y fortísimos con sus problemas de intensidad relativa de volumen en las líneas musicales. Sin hablar de los cabos primeros Crescendo y Decrescendo. ¡No quiero ni pensarlo! Eso sí, ¿podría llamar a la orquesta para que me toque una serenata?

Y colorín colorado, esta composición… eh, obra… se ha acabado.

 

Nicole Martín Medina

Las Palmas de Gran Canaria

Septiembre 2021

 

Nota:

Esta entrada está disponible en alemán: https://nicolemartinmedina.com/de/ein-koenig-namens-notensystem/ ‎

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